Verano.
Una tarde atrás Llega ese día de echar la vista atrás y valorar. De mirarlo todo con nuevos ojos. Vuelves a escuchar esa canción. Vuelves a leer aquellas frases. Rebuscas en tu móvil en busca de retales de conversación. Reconstruyes la historia. Recuerdas momentos, sensaciones, sentimientos. Necesitas afrontarlo todo para poder avanzar. Y te das cuenta de que la sonrisa no se ha borrado ni por un segundo de tu cara. De que ni por un segundo mientras recordabas te has arrepentido de nada. Te das cuenta de que todo eso que te daba miedo recordar no te hace daño, no te revuelve por dentro, no duele. Sólo está ahí, brillando igual que lo hacía antes. Después de alargarte en el pasado. De volver la vista atrás. De cerrar los ojos durante lo que podrían ser segundos, minutos o incluso horas. Después de volver allí, vuelves al ahora. Al hoy. Y te das cuenta de que, es verdad, fuiste muy feliz. No cambiarías nada de lo que pasó. Ni un sólo segundo. Pero eso ya fué. Y ya pasó. Es una etapa que hay que cerrar. Y te das la vuelta. Sales de ahí. Y cierras el cajón de los recuerdos. No los borras. Aunque lo intentases tampoco podrías. Pero no necesitas olvidarlo. Simplemente caer en la cuenta de que ya pasó. Te levantas, abres los ojos y sales dejando la puerta cerrada tras de tí. Y vuelves a los brazos del presente, a afrontar otra vez la realidad con tu sonrisa imborrable. 

Una tarde atrás

Llega ese día de echar la vista atrás y valorar. De mirarlo todo con nuevos ojos. Vuelves a escuchar esa canción. Vuelves a leer aquellas frases. Rebuscas en tu móvil en busca de retales de conversación. Reconstruyes la historia. Recuerdas momentos, sensaciones, sentimientos. Necesitas afrontarlo todo para poder avanzar. Y te das cuenta de que la sonrisa no se ha borrado ni por un segundo de tu cara. De que ni por un segundo mientras recordabas te has arrepentido de nada. Te das cuenta de que todo eso que te daba miedo recordar no te hace daño, no te revuelve por dentro, no duele. Sólo está ahí, brillando igual que lo hacía antes. Después de alargarte en el pasado. De volver la vista atrás. De cerrar los ojos durante lo que podrían ser segundos, minutos o incluso horas. Después de volver allí, vuelves al ahora. Al hoy. Y te das cuenta de que, es verdad, fuiste muy feliz. No cambiarías nada de lo que pasó. Ni un sólo segundo. Pero eso ya fué. Y ya pasó. Es una etapa que hay que cerrar. Y te das la vuelta. Sales de ahí. Y cierras el cajón de los recuerdos. No los borras. Aunque lo intentases tampoco podrías. Pero no necesitas olvidarlo. Simplemente caer en la cuenta de que ya pasó. Te levantas, abres los ojos y sales dejando la puerta cerrada tras de tí. Y vuelves a los brazos del presente, a afrontar otra vez la realidad con tu sonrisa imborrable. 

“It’s never as easy as they say it will be, it’s never as complicated as you think it will.”
Sometimes it’s better just to keep silent and let things be. Sometimes we need to forget people from our past because one simple reason, they just don’t belong in our future. Sometimes it’s better not to follow paths that will lead us nowhere…